Sanctum Of Sound Festival (First edition)
Some proposals resist easy categorization, and it is precisely for that reason that they feel necessary. Sanctum of Sound is one of them, an event that began as a series of listening sessions in Berlin and now makes its leap to a first edition in festival format. Fifty-one hours of uninterrupted music in an industrial space of cathedral-like dimensions. Sanctum of Sound takes place from 3 to 5 July 2026 at MaHalla, Berlin, a former turbine hall within the AEG complex in Oberschöneweide, on the banks of the Spree, a building that inspired Fritz Lang’s vision of Metropolis.
The festival has no climactic moment to build toward, no closing act to announce the end. It is structured as a continuous, open flow in which each visitor traces their own path. The distinction between day and night is deactivated by design, and the line between audience and performer becomes equally porous: in an environment like this, those who devote hours to listening are also participating in the construction of the event itself.
This approach connects with a tradition of thinking about listening that runs from the more evolved forms of musique concrète, through the long ritual ceremonies of multiple cultures, and into the performances of action art.
The festival spreads its programme across eleven distinct spaces: large halls for extended performances and large-scale audiovisual works, more intimate rooms for close listening and installation formats, and transitional zones where the sound of one space bleeds into another. The architecture of MaHalla is an active part of the proposal; its walls carry more than a century of industrial history, and its ceilings, reaching eighteen metres at certain points, produce a particular acoustics, dense and resonant.
The artist selection also maps with precision the territory Sanctum of Sound sets out to chart:
Bohren & der Club of Gore occupy a singular place on this map. Born from the German hardcore scene of the early nineties, they drifted toward a jazz of near-inhuman tempo, with saxophone melodies rising from deep darkness, slowly dripping electric pianos, and rhythms that advance like tectonic plates.
Stephan Micus has spent five decades building an entirely personal sonic world. A multi-instrumentalist trained alongside masters from musical traditions across Asia, Africa and the Americas, he has developed a practice that belongs to no established category. His records for ECM are long-form meditations in which instruments that should never sound together (the Japanese shakuhachi flute, the Tibetan dung chen trumpet, the sitar, African harps) generate dialogues of strange coherence.
Deadbeat (Scott Monteith, Canadian, based in Berlin) is one of the most rigorous producers in contemporary electronic music. His work takes dub as an epistemology: sound as space, echo as architecture, and low frequency as structural foundation.
Ishq, the project of British producer Matt Hillier, has spent over twenty years crafting long-form atmospheres that traverse organic ambient, drone, and certain territories of psychotropic electronics.
Pavel Milyakov represents one of the most compelling voices in recent European experimental electronics. His work explores the friction zones between modular synthesis, field recording processing, and certain formal gestures from musique concrète, with results that oscillate between disturbing beauty and productive discomfort.
Jim C. Nedd brings the festival a dimension closer to club culture, though understood through its most introspective and structurally sophisticated register, with sets that work gradient, transition and texture with a precision that distances them from entertainment and draws them toward something closer to real-time composition.
Son of Chi, Radboud Mens & Arthur Fink (a collaboration between three figures from the Dutch experimental scene) propose an encounter between electronic improvisation, signal processing, and certain territories of rhythmic minimalism, generating music in a permanent state of formation.
Freivogel / Sinclaire work at the intersections of voice, electronics, and installation formats; Woody92 brings a perspective more rooted in dance music but with a harmonic and textural sophistication that places it far from any simple functionality. The remainder of the lineup (Amy & her quiet experiments, Blu Aloé, Carmen Rizzo & Katta, Cleymoore, Current, Daniel(i), Delta Rain, Dhia & Gufran pres. ZIKR, Dragana, e/tape, Feedbackorchester, Fiber, First Body, Gin & Tonic, Hems, Ish, Jeena, Marco Shuttle, Martin Gilleshøj, Maya Wada, Mitotili, Music Ashram, MYS & Big Hands, Nathalia, Notte Infinita, pause.dxa, Samuel Rohrer & Eivind Aarset, Sarah Wreath, Schroetyschroet / Schneider TM / Jochem Arbeit, Sina, Space Drum Meditation, Star Sounds Orchestra, Stephan Micus, Synthtati, Tako / Music From Memory, Ujjaya & Digard, Vakula, Vera, Viktor Sloth, Xenia Reaper, Zuzanna Całka and others) traces a generational and stylistic map of remarkable breadth and coherence.
Hay propuestas que difícilmente encajan en alguna categoría conocida y que, precisamente por eso, resultan necesarias. Sanctum of Sound es una de ellas, un evento que comenzó como una serie de sesiones de escucha en Berlín que ahora da el salto a su primera edición en formato festival. Cincuenta y una horas de música ininterrumpida en un espacio industrial de dimensiones catedralicias. Sanctum Of Sound se celebra del 3 al 5 de julio de 2026 en MaHalla, Berlín. Se trata de una antigua sala de turbinas del complejo AEG en Oberschöneweide, a orillas del Spree, edificio que inspiró a Fritz Lang su visión de Metrópolis.
El festival no tiene un momento cumbre al que llegar ni un cierre que lo anuncie. Se estructura como un flujo continuo y abierto en el que cada visitante traza su propio recorrido. La distinción entre día y noche se desactiva por diseño, al igual que la distinción entre público e intérprete también se vuelve porosa, ya que en un entorno como este, quien dedica horas de escucha también está participando en la construcción del acontecimiento.
Este planteamiento conecta con una tradición de pensamiento sobre la escucha que va desde la música concreta más evolucionada, pasando por las largas ceremonias rituales de múltiples culturas y por las performances del arte de acción.
El festival despliega su programa por once espacios diferenciados con grandes naves para actuaciones de largo aliento y obras audiovisuales de escala, salas más recogidas para formatos de escucha íntima e instalación y zonas de tránsito donde el sonido de un espacio se filtra hacia otro. La arquitectura de MaHalla es parte activa de la propuesta; sus muros acumulan más de un siglo de historia industrial, y sus techos, que alcanzan los dieciocho metros en algunos puntos, generan una acústica particular, densa y resonante.
La selección de artistas define también con precisión el territorio que Sanctum of Sound quiere cartografiar:
Bohren & der Club of Gore ocupan un lugar singular en este mapa. Nacidos del hardcore alemán de principios de los noventa, derivaron hacia un jazz de tempo casi inhumano con melodías de saxofón que emergen de oscuridades profundas, pianos eléctricos que gotean lentamente y ritmos que avanzan como placas tectónicas.
Stephan Micus lleva cinco décadas construyendo un mundo sonoro absolutamente personal. Multinstrumentista formado junto a maestros de tradiciones musicales de Asia, África y América, ha desarrollado una práctica que no pertenece a ninguna categoría establecida. Sus discos para ECM son meditaciones de largo aliento en las que instrumentos que nunca deberían sonar juntos (la flauta shakuhachi japonesa, la trompeta tibetana dung chen, el sitar, arpas africanas) generan diálogos de una extraña coherencia.
Deadbeat (Scott Monteith, canadiense afincado en Berlín) es uno de los productores más rigurosos de la escena electrónica contemporánea. Su trabajo parte del dub como epistemología: el sonido como espacio, el eco como arquitectura y la frecuencia grave como fundamento estructural.
Ishq, proyecto del productor británico Matt Hillier, lleva más de veinte años elaborando atmósferas de largo recorrido que atraviesan el ambient orgánico, el drone y ciertos territorios de la electrónica psicotrópica.
Pavel Milyakov representa una de las voces más interesantes de la electrónica experimental europea reciente. Su trabajo explora las zonas de fricción entre la síntesis modular, el procesamiento de campo y ciertos gestos formales de la música concreta, con resultados que oscilan entre la belleza perturbadora y la incomodidad productiva.
Jim C. Nedd aporta al festival una dimensión más cercana a la cultura de club, pero entendida desde su vertiente más introspectiva y estructuralmente sofisticada, con sesiones que trabajan el gradiente, la transición y la textura con una precisión que las aleja del entretenimiento y las acerca a algo más parecido a la composición en tiempo real.
Son of Chi, Radboud Mens & Arthur Fink (colaboración entre tres figuras de la escena experimental neerlandesa) proponen un encuentro entre la improvisación electrónica, el procesamiento de señal y ciertos territorios del minimalismo rítmico que generan músicas en permanente estado de formación.
Freivogel / Sinclaire trabajan en las intersecciones entre la voz, la electrónica y los formatos de instalación; Woody92 aporta una perspectiva más enraizada en la música de baile pero con una sofisticación armónica y textural que la sitúa lejos de cualquier funcionalidad simple. El resto del cartel (Amy & her quiet experiments, Blu Aloé, Carmen Rizzo & Katta, Cleymoore, Current, Daniel(i), Delta Rain, Dhia & Gufran pres. ZIKR, Dragana, e/tape, Feedbackorchester, Fiber, First Body, Gin & Tonic, Hems, Ish, Jeena, Marco Shuttle, Martin Gilleshøj, Maya Wada, Mitotili, Music Ashram, MYS & Big Hands, Nathalia, Notte Infinita, pause.dxa, Samuel Rohrer & Eivind Aarset, Sarah Wreath, Schroetyschroet / Schneider TM / Jochem Arbeit, Sina, Space Drum Meditation, Star Sounds Orchestra, Stephan Micus, Synthtati, Tako / Music From Memory, Ujjaya & Digard, Vakula, Vera, Viktor Sloth, Xenia Reaper, Zuzanna Całka y otros) traza un mapa generacional y estilístico de notable amplitud y coherencia.
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